La terapia cráneo-sacral es una manera (herramienta, vía, método) de escuchar y acompañar a la persona en el proceso que esté viviendo que facilita la evolución.
Utiliza el RITMO CRÁNEO SACRAL como vía de acceso a la escucha de lo que esté sucediendo.
El RITMO CRANEO SACRAL es un movimiento que se genera en las meninges (membranas que contienen el sistema nervioso central) que fluye entre el cráneo y el sacro.
Este movimiento se genera por la producción y absorción del líquido cefalorraquídeo, que protege las estructuras del sistema nervioso central. Se siente en forma de ola y tiene un ritmo determinado que varía dependiendo del estado de la persona, acelerándose en estados de alerta y ralentizándose en estados de calma.
Cuando hay una restricción de movimiento en cualquiera de las estructuras corporales, ya sea a nivel físico, mental, emocional o energético, el ritmo cráneo sacral nos va a indicar en qué dirección está, porque desde ese lugar va a sentirse un cambio de la frecuencia, calidad, dificultad o incluso parada del movimiento. Nos va a ir dirigiendo hacia dónde situarnos para escuchar qué está ocurriendo y acompañar el proceso.
Es una escucha respetuosa, en calma, en plena atención, facilitando un espacio de seguridad y fuera de cualquier tipo de juicio, para que lo que esa persona está transitando tenga el espacio para que sea visto, escuchado y atendido. Es la persona que se tumba, la que determina el ritmo de la sesión, ya sea consciente o inconscientemente.
Es un encuentro entre dos personas con el único fin de atender lo que sucede, darle el espacio, acompañarlo y sacar un aprendizaje que nos impulse a la evolución interior.
Durante la sesión se puede dar lugar a infinidad de situaciones debido a la liberación física, emocional, mental y energética. Es una experiencia tan personal e íntima que es difícil describirla con palabras. Se fluctúa por diversidad de sensaciones, desde una bajada del estado de alerta, una relajación a diferentes niveles incluso hasta conseguir dormirse, lucidez mental, visualización de imágenes, recapitulación de situaciones pasadas, llegar a estados de comprensión, relativización del tiempo, estados de vaciado interior a nivel mental y emocional, estados profundos de conexión con un@ mism@, conexión con tu ser esencial, rendición, autoconocimiento, revitalización, fortaleza para afrontar lo que la vida te presenta, estados de calma profunda……..
Todo esto nos proporciona un reseteo interno que desencadena un nuevo funcionamiento de la biología, siendo una herramienta muy útil por sí misma o complementada con otras terapias.
No se busca nada, no hay que hacer nada, no hay que pensar ni dejar de pensar, solo estar disponible para ver, escuchar qué es lo que se despliega desde nuestro interior. Es abrir una ventana para asomarnos a nuestro interior, escuchar lo que nos dice a través de nuestro cuerpo y atenderlo.
El cuerpo, un “mapa de ruta” por el que ir orientándonos. En este tipo de experiencia se trata de ir aprendiendo sobre la marcha a leer el mapa e interpretarlo para actuar en consecuencia.